El controlador de gestión térmica sirve como “cerebro” del sistema de gestión térmica del vehículo de nueva energía. Monitorea continuamente las temperaturas de la batería, el motor y el habitáculo mediante señales de sensores, controlando con precisión actuadores como ventiladores, bombas de agua y compresores para mantener el equilibrio térmico general. Esto asegura la seguridad, el rendimiento y la autonomía del vehículo.